Better Call Saul: mucho más que superar la morriña de Breaking Bad

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Hay quien dice que los spin-offs son una especie de café descafeinado. O de cerveza sin alcohol. O de tortilla con huevina, que no con huevo. Un producto para nostálgicos que buscan un sucedáneo de su “vicio” aunque sepan que el sustituto nunca será tan bueno como el original. Por esa razón, los viciosos de Breaking Bad, que somos una buena tropa, seguramente nos tragaríamos el primer capítulo de un spin-off, que es lo que tiene la morriña. Pero también habría muchas papeletas para que todo ese clan de seguidores de Walter White hiciéramos un Manuel Luque: buscar, comparar y si encontramos algo mejor, comprarlo. Porque una cosa sería ver un capítulo suelto y otra tragarse toda una temporada.

Resumiendo: Better Call Saul tendría asegurada una buena audiencia en su primer capítulo, pero de ahí a que los 9 capítulos restantes fueran un éxito hay un trecho. Y es que igualar o mejorar Breaking Bad tiene mucha tela. Pero resulta que ahí estaba el truco: el spin-off no es ni mejor ni peor que la serie de Vince Gilligan. Es diferente. Otra historia. Tanto que no es necesario haber visto Breaking Bad. Y ahí va lo mejor: Better Call Saul resulta igualmente buenísima. Así, con todas las letras. A veces, incluso por encima de Breaking Bad (igual nos estamos emocionando demasiado, pero esa es la sensación que tenemos).

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Imagen promocional de Better Call Saul

Y eso que estuvimos a punto de dejarla tras ver el primer capítulo, que como habían cacareado tanto y tan bueno de esos primeros 53 minutos nos llevamos algo de chasco, todo hay que decirlo. Para nosotros ese primer capítulo es quizá el menos indicado para enganchar al personal. O quizá esa era la intención: quien fuera capaz de seguir viendo la serie tras ese extraño primer capítulo (muy orignal eso de los planos larguísimos y los muchos silencios, pero de trama anda regulero), ya estaría totalmente perdido. Porque volvería a enviciarse. Esta vez, con una serie que tiene más de drama de lo que promete, pero también humor al estilo de lo que más nos gusta de los hermanos Coen, que nada tienen que ver en esta historia pero por lo que sea nos han venido a la cabeza.

El caso es que Vince Gilligan y Peter Gould, sus creadores, han hecho lo que les le ha dado la gana -echad un vistazo al capítulo 6 y decidnos si estáis de acuerdo-. Y les ha salido de la leche. Ahí van sólo unos cuantos aciertos de la serie, aunque tiene muchos más:

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Imagen de la primera temporada de Better Call Saul

– La música, los escenarios y los planos a lo Breaking Bad. Aunque sea una serie diferente, con sus tramas, sus localizaciones y demás historias propias, tiene el toque suficiente para que a los nostálgicos se nos quite la morriña y a los nuevos seguidores no les resulte raro. ¿Dónde está ese toque? Pues en una música que recuerda a la que sonaba en la serie del profesor narcotraficante, unos escenarios igual de desangelados -de hecho, se sitúa igualmente en Albuquerque– y esos planos tan originales que incluso a los que tenemos entre muy poca y ninguna idea de cine nos molan. Y mucho.

– El antihéroe majete. Sí, hemos visto lo menos parecido a un héroe que cae bien precisamente por eso en muchas películas y otras tantas series. Pero no con la personalidad de Saul Goodman (en el capítulo 6, el último emitido hasta la fecha, aún James Mc Gill). Merece la pena ver la serie sólo por disfrutar de él. No es ni tonto ni un falso modesto ni un tipo al que toman el pelo porque sí. Se trata más bien de un perdedor que a pesar de todo cree en si mismo, un tipo listo pero con muy mala suerte, un abogado con buen fondo pero no bobo. Procura hacer las cosas lo mejor que sabe aunque tenga que coger algún que otro atajo para ello. Y cuando algo se le cruza entre ceja y ceja, puede llegar a ser un tanto surrealista, que es lo que da gracia al personaje.

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Bob Odenkirk interpretando a James Mc Gill

– La colega. Puede que sea una serie muy masculina -la gran mayoría de los personajes principales son hombres: de los 6 que forman el reparto de cabecera solo uno es mujer- pero precisamente el único personaje femenino es de los que nos encantan. No es ni la típica guapa ni la habitual amante ni la que ejerce de madre con todo el mundo. Se trata de una colega de profesión que, antes que eso, es una colega de verdad. La amiga, sin historias ambiguas, que parece ser el único apoyo en la vida de Saul. Un poco borde, nada zalamera, poco cariñosa, muy sincera… Un personaje que puede dar juego. Kim, que así se llama Rhea Sheehorn en la serie, es otro de los puntos que nos gustan de la serie.

– La panda de tarados. Si exceptuamos a la cuerda de Kim, el universo de James McGill está rodeado de tarados o por lo menos personajes muy peculiares que hacen que nada de lo que le pase sea totalmente inverosímil, por muy demencial que parezca. Están su antes respetado -y ahora un tanto desequilibrado- hermano Chuck; un criminal llamado Nacho que no tiene el menor problema en cargarse a quien haga falta; los Kettleman, una pareja con bastante de boy scouts que sin embargo no se cortaron a la hora de robar más de millón y medio al Gobierno… Hasta aquí podemos leer, pero cada personaje tiene su aquel.

– Los rescatados. Otra historia con la que nos ha ganado Better Call Saul es que algunos de los personajes de Breaking Bad siguen teniendo aquí su papel. Uno de ellos, aunque con pocos minutos por el momento, es Tuco, aquel narcotraficante voladísimo que casi se carga a Walter White en la primera temporada de Breaking Bad. Otro es el gran Mike Ehrmantraut, del que en esta serie obtendremos muchas pistas sobre por qué es tan serio, cómo es que tiene esa doble cara de tierno abuelo cariñoso y frío guardaespaldas de narcos sin contemplaciones y un largo listado de etcéteras (aunque resultemos pesados, no os perdáis el capítulo 6).

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James Mc Gill y Mike Ehrmantraut

– El gran Bob Odenkirk. Puede que el gran mérito de esta serie haya que dárselo a sus creadores, Vince Gilligan y Peter Gould. Pero Better Call Saul no sería lo que es sin el genial Bob Odenkirk, ese tipo de apellido extraño con tanto o más de guionista, productor o director que de actor. Hasta Breaking Bad era sobre todo conocido como uno de los guionistas que lograron que funcionara aquella serie de culto llamada Búscate la vida o como el creador, junto a David Cross, de la serie Mr. Show with Bob and David, ganadora de un Emmy. Pero cuando apareció en Breaking Bad encandiló de tal forma a Gilligan y Gould que pensaron que ese tipo se merecía una serie para él solo. Pues eso: qué viva Bob Odenkirk.

Por si aún no habéis empezado a verla, os dejamos con el trailer de Better Call Saul. Sólo quedan cuatro capítulos más esta temporada, y como somos un poco agonías ya estamos pensando que se va a hacer larga la espera hasta la segunda. Lo bueno es que esta está confirmada. Habrá que esperar…

Bea

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