La buena/mala gente de Bloodline

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Andábamos buscando una serie de esas que, si encuentras, te parece tener permiso para ponerte chapas contándole a todo quisqui tu gran descubrimiento. Sobre todo si estás en época tiquismiquis (era el caso) y quieres que esa serie cumpla unos requisitos nada fáciles: que tenga un argumento de los que no aburren al tercer episodio, con personajes que enganchen por la razón que sea (por ejemplo, un pasado con pinta de haberla liado parda), escenarios diferentes a los acostumbrados (valía cualquier cosa, lo mismo Marte que una heladería del Bronx, la historia era salir de comisarías y oficinas varias), pero sobre todo, que enviciara a lo yonki. Y hace unas semanas nos tocó el premiazo. Como cuando abrías la tapa del yogur y no aparecía el “sigue jugando”. O te tocaba otro Colajet gratis. Bloodline no sólo cumple todo lo dicho, sino que además tiene una larga lista de meritazos.

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Kyle Chandler, uno de los protagonistas de Bloodline

Es de esas series que juegan (y mucho) con el espectador sin que eso te cabree. Y ahí se encuentra parte del éxito de la serie de Netflix: en que nada es lo que parece. O todo lo es, dependiendo de cómo se mire. Imaginaos una familia, los Rayburn, a la que parece que no le ha ido nada mal en Cayo Largo (Florida), donde regentan un hotel que a lo largo de cuatro décadas se ha ganado un nombre y reputación por la que los vecinos respetan mucho a la familia. Imaginaos que esa familia va a celebrar un acontecimiento, por lo que se espera la llegada del mayor de los cuatro hermanos, el único que no vive en Cayo Largo y también la oveja negra de la familia. Imaginaos que no todos los miembros de esa familia aguardan su llegada de la misma forma: mientras unos le darían un abrazo, otros igual prefirirían darle un puñetazo. E imaginaos que entonces comienza una trama que se desarrolla en el presente pero arrancando de un pasado un tanto lejano.

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La matriarca del clan, Sally /Sissy Spacek) junto a los dos hijos menores

Entonces, ¿de qué va esta serie? Pues podemos contar que Bloodline va de culpas. Y de cómo intentamos compensarlas. Pero también de lo que puede llegar a pesar el pasado, aunque a algunos se les haya olvidado. Y de cómo todo eso es un cóctel explosivo. Seguramente con estas pistas no os habremos convecido para que veáis una de las series que más y mejor nos han enganachado últimamente, pero es que con ella toca hacer un Mayra Gómez Kemp: hasta aquí podemos leer. Porque uno de los puntazos de Bloodline es precisamente ir decubriendo por tu cuenta qué ha pasado en esa familia y por qué todos esconden fantasmas tras sus aparentemente idílicas vidas.

“No somos mala gente”, repetirá como un mantra el hermano responsable de la familia. Pero a veces, a la buena gente le ocurren malas cosas, y ahí puede liarse gorda. Esa es la excusa que tranquiliza conciencias. O no, depende de de quién sea la conciencia.

Ahí van algunos de los puntos fuertes de Bloodline que nos ganaron.

– El comienzo. Ya en el primer episodio sabemos que algo trágico ha ocurrido, pero no por qué ni cómo, ni siquiera sabemos exactamente qué ha ocurrido, sólo tenemos algunas pistas. ¿Suficiente para enganchar al personal? Sí, hay poca escapatoria si sois de los que os gustan las intrigas. Pero lo bueno de Bloodline es que no se queda sólo en esa intriga. Aún queda mucha tela por cortar. De verdad de la buena.

– El orden de las tramas. Todo es un gran flashback, y no es que esa sea una gran novedad pero sí le da otro punto a la serie. Aunque lo que hacen realmente bien Todd A.Kessler, Glenn Kesler y Daniel Zelman, los creadores de la serie (por cierto, fueron también los creadores de Damages, y el primero de ellos es responsable de la segunda y tercera temporada de Los Soprano), es incluir flashbacks dentro del gran flasback, saltando a diferentes partes del tiempo y volviendo al presente para que vayamos conociendo el porqué de ciertos comportamientos y personalidades.

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Ben Mendelsohn (Danny Rayburn) junto a Kyle Chandler (John Rayburn)

– El repartazo. Puede que esta serie hubiera funcionado igualmente con actores desconocidos por tener una buena trama, pero la verdad es que el clan Rayburn está tan bien interpretado que ahora parece que nadie más que Sissy Spacek, Tom Shepard, Ben Mendelsohn, Kyle Chandler, Linda Cardellini y Norbert Leo Butz podían ponerse en la piel de la matriarca del clan, Sally; el recto patriarca, Robert; el hijo díscolo, Danny; el responsable, John; la correcta, Megan; y el impulsivo, Kevin. Todos están mejor que bien, aunque si hubiera que elegir un preferido, para nosotros Tom Shepard, Sissy Spacek y Ben Mendelsohn estarían en el podio.

– El ambiente. Se agradece que, de vez en cuando, alguna que otra serie estadounidense nos saque de Nueva York, Washington, la soleada California o Chicago, que se llevan la palma en cuanto a rodajes. Sólo por eso mola que hayan elegido Florida, y concretamente Cayo Largo, para rodar la serie. Pero es que además el lugar forma parte de la trama, casi tanto como un personaje, mostrando los contrastes del “paraíso” con el particular infierno de la familia. Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, no está mal conocer los cayos de Florida. Aunque sea por la tele.

– El cierre de la historia. Otra de las virtudes de Bloodline es que la trama se cierra, sin dejar flecos de por qué ocurrió lo que ocurrió y cómo ocurrió. Como si fuera una miniserie de 13 capítulos que además Netflix dejó ver de una tacada, cosa que también es de agradecer. Lo que no nos gustó tanto, y ahí va el primer “pero”, es que resulta que tras el éxito la cadena ya ha confirmado que habrá una segunda temporada, y nos parece que aquí la historia se va a alargar sin motivo. No es que no nos vayamos a alegrar de volver a ver a algunos de los personajes, pero lo suyo en nuestra opinión hubiera sido cerrar y quedar como unos reyes.

Nos hemos dejado en el tintero unas cuantas cosas, como las buenas sorpresas por parte de algunos secundarios (Steven Pasquale, Katie Finneran, Chloe Sevigny). O ciertos diálogos que dicen mucho más de lo que parece. Pero como ya hemos cubierto nuestra cuota de chapas, os dejamos con el trailer, a ver qué os parece. ¡Buena semana!

Bea

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