Oda a Enlightened, la serie perfecta para los imperfectos

Promo-Enlightened

A estas alturas no vamos a negar que por alguna razón desarrollamos una estrecha y rara relación con determinadas series. Es como lo de los amigos: los hay majetes, depresivos, desquiciantes, gorrones, amorosos, divertidos… Aunque todos ellos entran en la categoría de “amistades” solo unos cuantos son como de la familia. Y no necesariamente los más fáciles. Algo parecido pasa con las series: entre las que nos gustan las hay que nos divierten, nos deprimen, nos desquician o incluso llegan a cabrearnos, y aunque seguimos todas ellas con auténtica devoción – “si pusieras tantas ganas en otras cosas más productivas…”, que diría una madre-, solo por unas pocas sentimos un cariño muy, muy especial.