Mammon: no siempre se acierta

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Algún día había que pinchar, que ya llevábamos una buena racha enganchando una serie que nos encantaba con otra que nos alucinaba y con otra más que nos intrigaba más que ninguna. Pero cuando empezábamos a creer que los noruegos nacen un gen que les impide hacer series que no sean geniales vimos que se nos había ido un poco porque ya era demasiada tela. Que conste que las hacen, y muy buenas, pero claro, de vez en cuando se cuelan también, que si no esto no tendría gracia. Les ocurrió con Mammon, una serie que según todo quisqui -o casi todo- era la “justa heredera”, “sucesora indiscutible” y otras historias del estilo de la estupendísima Bron/ Bröen. Y que nos perdonen los escandinavos, pero anda que no queda lejos.