La cuarta temporada de Homeland y la bipolaridad seriéfila

Homeland

Puede que aún no hayáis sido diagnosticados, pero si estáis viendo la cuarta temporada de Homeland seguramente estaréis sufriendo los efectos de una nueva patología. La llaman “bipolaridad seriéfila”, y ocurre cuando amas y odias una serie casi al mismo tiempo. O más bien con tan poco margen de tiempo entre esas dos viscerales sensaciones que ya no sabes si te gusta, si la aborreces o si es que cada vez tienes menos criterio. Ahora, la buena noticia: si habéis caído en ella sabed que la culpa no es vuestra. Todo es cosa de los guionistas, esa especie de magos que consiguen que pasemos del amor al odio entre una temporada y otra con tanta naturalidad que da hasta un poquillo de miedo.

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Imagen promocional de la cuarta temporada

Y para demostrarlo, volvemos a Homeland. Mira que echamos pestes de la tercera temporada y que no nos hartamos de decir que para qué una cuarta temporada si la cosa ya se les había ido de madre -en este blog tenemos un post chivato que lo atestigua-. Pero resulta que los tíos deben tener bastante de genios porque vaya sorpresa -de las requetebuenas- nos hemos llevado con la cuarta temporada. Vale, no llega a gustarnos tantísimo como lo hizo la primera, que tenía todos los ingredientes para mantener en vilo al personal hasta el siguiente capítulo. Pero se mantiene en un más que digno segundo lugar que merece bastante la pena. O eso nos parece a nosotros tras ver los primeros siete capítulos de esta cuarta temporada. Ahí van 7 razones por las que seguramente volveréis a enamoraros de Homeland si le dais una oportunidad.

1. Porque vuelve la Carrie Mathison de verdad. Esa que te desquicia y a la que adoras a partes iguales. Y de nuevo es la marciana de siempre: vuelve a hacer cosas raras para escaquearse de todo lo que huela a “familia” -acordaos de que en la tercera temporada fue madre-, a importarle un bledo y medio lo que piensen los demás, a enloquecer a los que la rodean (en todos los sentidos posibles…). Como compañera de piso seguramente le echaríamos azúcar en las lentejas pero para verla actuar detrás de una pantalla nos la pedimos. Qué viva Claire Danes.

2. Porque reaparece Peter Quinn. ¿Os acordáis de ese tío que parecía ser más frío y calculador que nadie al que llamaron para cargarse a Brody aunque al final se cargó a todo quisqui menos a Brody? Pues está de vuelta. Y ya no es tan frío ni tan calculador. Hasta aquí podemos leer. Sólo os decimos que sus broncas con Carrie tienen su aquel. Así que repetimos fórmula: qué viva Rupert Friend.

3. Porque vuelven a mezclarse los buenos y los malos. Pues eso, que ya no hay un bando de santurrones y otro de diablos porque en ambos hay de las dos clases de especímenes. Y eso, aparte de resultar más realista, tiene sus beneficios en las tramas, donde puede pasar de todo. En nuestra opinión uno de los fallos de la tercera temporada (aparte de otros) era ese, que los estadounidenses eran los buenos y el resto los malos sin opciones a grises por ningún lado. Pero en esta temporada todos, unos y otros, se pasan cuatro pueblos de vez en cuando. La única diferencia es la justificación que usan para hacerlo.

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Secuencia de la cuarta temporada.

4. Porque vuelve la intriga. Puede que en la tercera temporada no tuviéramos ni idea de lo que iba a pasar en el siguiente capítulo, pero la cosa se enrevesó tanto que nos esperábamos lo que fuera sin darle mucho crédito. Una intriga trampa que no molaba. Sin embargo, en la cuarta temporada vuelve a aparecer una intriga similar a la de la primera: sin spoliearos la serie os podemos decir que habrá secuestros, captación de enemigos, espías dobles y hasta maridos de embajadoras que andan flojos de patriotismo. ¿Cuánto da eso de si? Tela.

5. Porque se quedan con lo bueno y se deshacen de lo malo. Para empezar, con los personajes: salvo Brody, que a nosotros nos gustaba, los personajes que aportaban poco o nada a la historia desaparecen sin más mientras que los interesantes (Saúl -Mandy Patinkin-, Fara -Nazanin Boniadi-…) se quedan. Lo mismo ocurre con el tipo de tramas.

6. Porque resuelven bien la desaparición de Brody. Aunque nosotros sí echemos en falta a ese personaje, lo cierto es que Carrie no tanto como podríamos pensar, y eso ayuda a que no lo tengamos tan presente y nos olvidemos que alguna vez formó parte, y fundamental, de esta serie para centrar la atención en las nuevas historias.

7. Porque redescubrimos personajes que ya conocemos en situaciones, trabajos y entornos distintos. Sin desvelaros nada que chafe la historia antes de tiempo os podemos decir que uno de los atractivos de esta temporada es ver cómo se comportan personajes que conocíamos bastante bien en entornos donde nunca los habíamos visto antes y lo que eso supone para las tramas.

Hasta aquí nuestra reconciliación con Homeland, que esperemos sea duradera. Os dejamos con el trailer de esta cuarta temporada. ¡Buena semana!

Bea

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