How to get away with murder o cómo liarla parda con cuatro estudiantes y una Rottenmaier

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Decían que la nueva de Shonda Rhimes, la creadora de Scandal o Anatomía de Grey entre otras, se estaba llevando de calle las audiencias de las noches de los jueves: 14 millones de espectadores en el primer capítulo; menos público, pero una cantidad nada despreciable, en el segundo, que vieron casi 12 millones de estadounidenses. Así que pensamos que había que echar un vistazo a esa serie que tenía un título tan a lo libro de autoayuda -aunque de momento a nadie se la ha ocurrido escribirlo, quizá por aquello de no dejar pistas para el tribunal-. El caso es que nos plantamos ante How to get away with murder, algo así como Cómo librarse de un asesinato, con muchas ganas de ver qué es lo que hace que esta mujer convierta en oro todo lo que toca. Y ya en el primer capítulo obtuvimos la respuesta.

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Viola Davis, en una secuencia de la serie.

How to get away with murder es a ratos Scandal, a ratos aquella película llamada Sé lo que hicisteis el último verano, a ratos cualquier telenovela que hayan podido emitir (eso sí, hecha con mucha pasta). Que os guste o no dependerá de si importa que te creas la historia para que la serie te enganche o si los giros de 180 grados con los que de repente cambia toda tu idea acerca de un personaje o una trama te echan un pelín para atrás. Porque si algo está claro en esta serie es que el futuro de cualquiera de los estudiantes de How to get away with murder no está escrito más allá del último capítulo; ni siquiera el de su maestra y al mismo tiempo jefa, la abogada sin escrúpulos Annalise Keating (Viola Davis).

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Secuencia de la serie.

En torno a esta profesora de Derecho de la Universidad de Philadelphia, una máquina ganando casos, gira toda la serie: los cuatro estudiantes que demuestren currárselo como ella cree que deberían hacerlo trabajaran para ella, adquiriendo experiencia con una de las abogadas más solicitadas del estado. Al final, la cosa se quedará en cinco por una de esas decisiones con las que se deduce que la ética y la justicia no son los fuertes de la señorita Keating. O no siempre. Pero además, unos flashforward siembran la intrigan desde el minuto 1 de How to get away with murder: los cinco sobresalientes estudiantes elegidos por la profesora Keating la han liado parda un par de meses después de empezar a trabajar para ella. Hasta ahí podemos leer. Nos enteraremos de cómo han llegado a una de esas situaciones que les cambiarán la vida en pequeñas dosis, una por capítulo. Y mientras tanto, los conoceremos a fondo.

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Algunos de los estudiantes elegidos en otra secuencia de la serie.

Estos son los cinco chavales-estudiantes modelo que acompañan a Viola Davis en cada caso mientras intentan no arruinar sus vidas aunque su ambición se lo ponga complicadillo:

  • Wes Gibbins (Alfred Enoch), el santurrón. ¿Os acordáis de ese chavalillo compañero de Harry Potter llamado Dean Thomas? Pues ha crecido. Y aquí lo tenemos, interpretando al esudiante que entra a formar parte del equipo de la profesora Keating más que por méritos propios porque estaba en el lugar correcto en el momento indicado. No os desvelamos más para no chafaros nada si aún no habéis visto la serie, pero es el estudiante-héroe, uno de los más justos y menos prepotentes del grupo para quien no todo vale para llegar a lo más alto. Al menos, al principio de la serie.

  • Connor Walsh (Jack Falaheebe). Es uno de esos estudiantes que se aplica en lo de conseguir lo que quiere bajo los medios que haga falta, independientemente de que sean o no éticos, legales o ilegales. Un espabiladillo que sabe lo que quiere y tiene claro cuál es el camino. Además, se aburre poco: ya que no le queda mucho tiempo para su vida social, une trabajo y placer con mucha facilidad. Es el gay del grupo.

  • Michaella Pratt (Aja Naomi King). La chica guapa e insoportable que no sólo sueña con una vida perfecta en la que ella será la mujer más poderosa de la Tierra, sino que además está convencida de conseguirlo. Si estuviera en tu clase, seguramente no te morirías por ser su amiga. Y tampoco se te ocurriría pedirle sus apuntes porque no te los dejaría ni jarta a vinos. Para ella, lo que ocurrirá romperá todos sus esquemas.

  • Laurel Castillo (Karla Souza). La otra cara de la moneda si la comparamos con Michaella: es de las que creen que siendo abogada defenderá causas justas, y por eso no acaba de integrarse bien -aunque ninguno lo hace, a ella le cuesta aún más- en el grupo. Puede que su cara os suene si habéis visto alguna telenovela mexicana, porque allí, en su país de origen, ha aparecido en unas cuantas.

  • Asher Millstone (Matt McGorry). No lo habíamos visto nunca hasta que empezamos a seguir Orange is the new black, donde interpreta a un funcionario de prisiones, futuro padre del hijo de una de las reclusas para más señas. Sin embargo, cuesta reconocerlo en How to away with murder porque su personaje no tiene nada que ver: el funcionario Bennett tendrá sus cosas, pero de vez en cuando muestra a un tipo que puede resultar hasta tierno. Aquí es todo lo contrario: prepotente, envidioso, ambicioso… Una joya a la que sin embargo parecen acostumbrados en el despacho de la profesora Keating.

Os podríamos hablar de otros tres personajes que pintan, y mucho, en la trama que sigue a lo largo de los 15 capítulos de esta primera temporada -hasta ahora se han emitido cinco-, pero empezaríamos con los spoilers y la cosa dejaría de tener gracia. Lo que sí os podemos decir es que la serie ya se ha vendido a 158 cadenas de todo el mundo, así que algo le habrán visto los cazaéxitos.

Para nosotros no es que haya sido una tortura ver los cinco primeros capítulos, pero no es de nuestras favoritas. Aunque allá cada cual con sus gustos, que somos los primeros que hemos sido seguidores de algunas series inconfesables. Os dejamos con el trailer, a ver qué os parece.

¡Hasta la próxima!

Bea

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