The Honourable Woman, ¡qué vivan las miniseries!

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Puede que la idea original de una serie sea sumar temporadas y temporadas manteniendo fiel a la audiencia, a quien durante su emisión le habrá dado tiempo a cambiar de empleo varias veces, entrar en el paro otras tantas, vender su coche, cambiar de estado civil, tener unos cuantos retoños y esas cosas que pasan cuando entre el inicio y el fin de una serie media una pila de años. Ahí están Los Soprano, que comenzó a emitirse en el 99 y no acabó hasta 2007, la misma Mad Men, que ya va por su octavo año, o Breaking Bad, que nos tuvo en vilo durante casi siete años. Nosotros somos los primeros que estábamos deseando que niguna de esas series acabara nunca. Pero también hay que reconocer que lo de las miniseries tiene su punto: sabes que cuando acabe esa temporada se habrá acabado también la trama, y eso, para los que tenemos cierta tendencia a enviciarnos con todo, es un alivio.

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Secuencia de la serie.

¿Lo mejor? Que no habrá que esperar x meses para pasar el mono porque no habrá mono. ¿Lo malo? Que esa misma razón, el que sea una serie de “solo” ocho o 10 capítulos hace que tengas bastantes papeletas para tragártela de un tirón si tienes posibilidad. 8 horazas, o las que sean, haciendo honor a ese término que se ha puesto tan de moda, ‘bingers’, y que viene de otro palabro, el ‘binge-watching’, que se traduce por algo así como darse un atracón de series y que nos descubrió una amiga hace poco.

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Stephan Rea interpreta a un espía de M16

Total, que podemos verle pros y contras a esto de las miniseries, pero la verdad es que a nosotros cada vez nos gustan más. Puede que sea influencia de la genial Fargo o incluso de True Detective, pero el caso es que ya somos fans del invento. Y si siguen haciendo miniseries como la que este verano estrenó BBC two, aún más. Os hablamos, y ya era hora que llevamos tres párrafos mareando la perdiz, de la estupendísima The Honourable Woman. Mucha tela, y de la buena, por cortar. Y eso que cuando escuchamos que era una Homeland no os creáis que nos apeteció mucho -que conste que la primera y la segunda temporada nos encantaron, pero con la última hubo más voluntarios para sacar al perro de lo normal-. Aunque en realidad tiene poco que ver. Que nos perdonen los entendidos, pero nos pareció que The Honourable Woman se iría con Homeland de cañas y la tumbaría en un ratito. Puede que porque la trama no se alarga innecesariamente. Pero además tiene muchos otros encantos. Aquí va nuestra lista de méritos de una de las mejores series que hemos visto últimamente:

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Secuencia de The Honourable Woman

– El argumento. Lo primero que pensamos cuando vimos el primer capítulo fue que vaya jaleo de familia, además de gafes. Pero poco a poco se va desvelando la realidad de los protagonistas, los hermanos Stein, y aunque sigue siendo un jaleo de familia y sus miembros muy gafes, la cosa se pone interesante. Se trata de dos hermanos treintañeros judíos que heredaron de su padre una empresa multimillonaria que se dedicaba a fabricar armamento con el que mantener a raya a los palestinos. Ahora esos hermanos, que viven en Londres, continúan con el negocio pero dándole otro aire: Nessa Stein, la “honourable woman”, que es una tía lista, decide que la mejor manera de proteger Israel es dando las mismas oportunidades a israelíes y palestinos porque es la pobreza y el hambre lo que lleva a la guerra. Y así, con un discurso estupendísimo en el primer capítulo, queda claro que ella es la buena porque con su multimillonaria herencia pretende lograr la paz. Pero resulta que los buenos también tienen sus cosas. Una pila de ellas algunos. Y aunque su intención sea buena no es tan fácil llevarla a cabo. Más que nada porque hay muchos intereses de por medio entre políticos, fanáticos de la causa y obsesionados con el dinero. Dicho lo cual, la serie en realidad no va de política, aunque también. Ni del conflicto palestino-israelí, aunque también. Ni de los radicales de uno y otro bando, aunque también. Ni de espías, aunque también. Va más bien de confianza. De incomunicación. De lo que ocultamos. De a quién lo hacemos. Y de si merece la pena hacerlo. Así dicho puede que no os resulte muy atractivo, pero de verdad de la buena que lo es. Sobre todo porque se plantea con acciones y hechos que te hacen empatizar mucho más con los personajes.

– Los tres primeros minutos de cada episodio. El comienzo del primer capítulo es genial. Hay quien le ha sacado un parecido sospechoso con una escena de una película que seguro que reconocéis en cuanto veáis, pero a nosotros no nos parece que eso reste méritos. Hasta aquí podemos leer. Lo mejor es que esos inicios están presentes en los ocho capítulos, y sólo por ellos merece la pena ver la serie. Se trata de pequeños flashbacks que van añadiendo algo de luz a la trama, que dicho sea de paso es complicadilla: confesamos que nos perdimos no en uno sino en varios puntos de la serie, que no somos tan rápidos como esta gente. La buena noticia es que después los guionistas te hacen creer que eres más listo de lo que pensabas porque van dejando pistas para que vuelvas a coger el hilo.

– La voz en off de Nessa Stein, interpretada por Maggie Gyllenhaal (comparte tanto oficial como artísticamente apellido impronunciable con su hermano, el eterno Donnie Darko). Igual que somos muy fans de los comienzos con gancho, también lo somos de la voz en off que acompaña las primeras imágenes de cada capítulo. Esa voz pregunta de tal forma “¿En quién confías? ¿Cómo lo sabes? ¿Por su apariencia? ¿Lo que dicen? ¿Lo que hacen?” que entra cierto canguelo sin que sepas muy bien por qué. Crea intriga y sobre todo no deja que te muevas del sofá. Hipnotizadora tenía que haber sido esta mujer.

– Los malos. Lo que nos gusta de los malos de esta serie, y hay para aburrir, es que cada uno de ellos tiene sus matices, así que al final te encuentras con un plantel de malos que ríete de las variedades de pera limonera, que malos hay muchos más: malos malísimos, malos con un punto débil, malos egoístas pero no de mal corazón, malos con causa, malos sin ella, malos enamorados, malos excéntricos… De hecho también los buenos tienen algo de malos. Incluso los que intentan ser justos por todos los medios.

– Los “por dónde tiro ahora”. Las decisiones que tienen que tomar los personajes de The Honourable Woman van un poquillo más allá de si comprar tomates raf o en rama, y eso les agobia tela. Acabamos enganchándonos a cómo piensan y por qué han llegado a desarrollar esos argumentos los protagonistas, que a pesar de crecer en un mismo entorno tienen distintas formas de interpretar lo justo y lo que no lo es.

Pues todo esto, salpicado de espías, traidores, colaboradores a dos bandas y demás gente de bien es The Honourable Woman. Para los que no la hayáis visto, os dejamos este trailer cortito pero intenso. ¡Buen fin de semana!

Bea

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