Cómo engancharse a Juego de Tronos aún odiando “esas” series

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Desde que Juego de Tronos conquistó a media humanidad, incluido al difícil colectivo de los críticos, parecía que no quedaba opción: esa serie tenía que gustarte sí o sí. Si no, es que el mundo seriéfilo no era lo tuyo. Por esa razón, en el caso de que no estuvieras entre los fans, atreverse a confesarlo era un acto de valentía nada fácil. Como cuando sueltas una mentirijilla sin importancia simplemente porque es más sencillo que dar un montón de explicaciones pero de repente la cosa se va de madre y a ver quién es el listo que aclara el embrollo entonces.